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martes, abril 01, 2008

"Los libros que lees... son seguros"

Esta frase, aparentemente para el olvido, siempre fue recurrente en mis recuerdos. Me imagino claramente al Sr. Karl Konrad Koreander hablándole a un chico sobre el poder de la imaginación y la relevancia que una historia tiene para con su autor y sus seguidores. En la novela que lleva por nombre La historia interminable (escrita en 1979), observamos un sugestivo tratamiento de dicho tema; ya que nos ofrece una determinante participación del lector en el corazón mismo de la historia, la cual, a su vez, toma gran relevancia en su vida posterior. La frase misma con que titulo esta entrada: "Los libros que lees... son seguros", representan una sutil crítica a quienes no asumen la imaginación como una cualidad sino como un defecto digno del espíritu más ocioso... cuando en realidad ocurre todo lo contrario; ya que resulta mucho más difícil interpretar la realidad con lo que proviene de nuestro interior (intuición, imaginación, amor, valores) que con los exasperantes y monótonos aparatos de quienes hacen del prejuicio una forma de vida.
La historia interminable es un libro de culto. Una joya literaria que resuena no tanto en aquellos que compartieron un género cinematográfico recientemente rescatado en los últimos años, sino, sobre todo, en quienes, como Bastian, tuvimos la oportunidad de terminar el libro en un día y una noche; y quedarnos con la sensación de que la historia se sigue escribiendo cada día... aunque no estemos leyendo.

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